21 de juliol de 2014

Valencia decimonónica vista por los extranjeros: El caso de la guía Bradshaw (Parte I: Alicante)

Ana Sebastià (Educadora del Museu Valencià d’Etnologia)

¿Cómo verían los extranjeros la Valencia de la segunda mitad del siglo XIX, qué imagen transmitiría de nuestras tierras una guía turística de esa época? En un conocido canal de viajes de televisión se emite un programa en el que un presentador viaja en tren por toda Europa con la sola ayuda de la guía inglesa Bradshaw, -el ejemplar que se utiliza en el programa data de 1913, si bien la guía es bastante más antigua- y dirigida al incipiente turismo inglés de hace 150 años. Aquí nos hemos sentido curiosos y hemos querido saber y mostraros el extracto dedicado a Valencia y una pequeña referencia a un hotel “muy conocido” de Alicante.
Locomotora modelo exprés Stirling "Single" 4-2-2 perteneciente a la Great Northern Railway. La foto está hecha en la estación de Peterborough. Era la locomotora a vapor más rápida de su tiempo (1876)

Locomotora modelo exprés Stirling “Single” 4-2-2 perteneciente a la Great Northern Railway. La foto está hecha en la estación de Peterborough. Era la locomotora a vapor más rápida de su tiempo (1876)

Las guías Bradshaw hacen referencia al cartógrafo, impresor y publicista inglés George Bradshaw (Pendleton, Inglaterra 1801- Oslo, Noruega 1853), conocido por ser el primero en desarrollar la más longeva y popular serie de horarios combinados de ferrocarril. Hay que tener en cuenta que en la Inglaterra del siglo XIX había un gran número de compañías de ferrocarril, cada una de ellas con trenes y horarios distintos, que hacía difícil orientarse a la hora de elegir el tren correcto. En 1923 las cuatro compañías más grandes se unieron en lo que se conoció hasta 1947 como The Big Four -formada por la Great Western Railway; la London, Midland and Scottish Railway; la London and North Eastern Railway y la Southern Railway-. Éste sería posteriormente el núcleo de la British Railway, la compañía de trenes británica desde 1948, año en que se nacionalizaron. A continuación os ponemos un mapa de las vías férreas de Inglaterra en 1851, para que os hagáis idea de la cantidad de compañías y tramos que atravesaba el ferrocarril en esa época: 

Mapa de Inglaterra de 1851 con sus líneas de ferrocarril

Mapa de Inglaterra de 1851 con sus líneas de ferrocarril

Hombre de una gran religiosidad, Bradshaw formaba parte de la comunidad cuáquera, lo que se refleja en las primeras ediciones de la guía en la que no aparecen los meses del año del calendario oficial, basado en deidades romanas y considerado como pagano, sino que enero es el “primer mes”, febrero el “segundo mes”, etc. Y lo mismo sucede con los días de la semana, que comienzan con el domingo o “primer día”, lunes o “segundo día” y así sucesivamente. Lioso ¿no? Pues no debieron pensar lo mismo sus contemporáneos, ya que tanto para los ingleses victorianos como para los eduardianos, Bradshaw era sinónimo de horario de trenes, y de hecho se llamaban así, “bradshaw”. Si en 1841 la guía constaba de tan solo 8 páginas, en 1845 ya tenía 32 y en 1898, 946 que incluían mapas, ilustraciones y descripciones de los principales hechos así como de edificios históricos de las diferentes ciudades que atravesaba el ferrocarril. 

En este sentido, en 1847 apareció la primera Bradshaw’s Continental Railway Guide (Guía Bradshaw del Ferrocarril Continental), en la que ofrecía los horarios de la red de trenes de la Europa continental. Llegó a tener unas 1.000 páginas que incluían los horarios mencionados, pero también directorios de hoteles y una guía turística con lo más destacado que visitar. Su publicación se vio interrumpida en 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, y resurgió en la etapa de entreguerras, si bien desapareció definitivamente en 1939. El número de 1913 se reeditó en 2012.

Nos pareció muy interesante consultar la guía y ver cómo describía las ciudades valencianas en su apartado dedicado a España. Y el resultado es bastante curioso, como se explica a continuación. La guía Bradshaw tomada como referencia es la edición de 1866 y en ella hay dos partes de interés: una, dedicada a la ciudad de Alicante, y otra a la de Valencia. Vamos a tratar de hacer un resumen de cada uno de los textos, si bien añadiremos las imágenes de la guía, por lo que se podrá leer directamente (como es natural, está escrita en inglés). Alicante, contaba, en aquel momento “con una población de 27.000 habitantes y era una importante ciudad portuaria con comunicación directa por tren con Madrid, de la que es su puerto, y mediante vapores con Marsella”. La importancia de Alicante era grande, ya que fue la primera ciudad del litoral unida a la meseta por ferrocarril, lo cual le permitió convertirse en un relevante centro de importación, exportación y distribución, a la vez que estrechar sus lazos comerciales con otras ciudades del interior peninsular. Ya en 1778 su puerto había recibido autorización para embarcar mercancías a las colonias americanas y tenía una larga tradición de intercambio comercial con otros puertos del Mediterráneo y del Norte de Europa. Además, su elección como capital provincial en 1833 afianza aún más este hecho. Bradshaw destacaba también que era “una ciudad bien construida con buenos mercados, buenas salas de lectura y un dinámico comercio de vino, almendras, uva pasa y esterillas.”

Vista de Alicante (Jean Laurent, ca. 1870)

Vista de Alicante (Jean Laurent, ca. 1870)

En cuanto a la parte monumental destaca dos iglesias: San Nicolás de Bari y Santa María, la primera por la riqueza de su decoración. Además, merecía la pena visitar en San Nicolás la colección de Medallas y Pinturas del marqués de Algorfa, entre las cuales figuraban obras de Velázquez, Murillo o Durero. Esas obras aparecen citadas en la Guía de Alicante: manual del alicantino y del forastero, escrita en 1883 por José Alfonso Roca de Togores. En ella explicaba que la iglesia, a la muerte del marqués, tuvo un pleito con sus herederos, quienes reclamaron la devolución de los “objetos” y de la gran biblioteca que también había cedido a la iglesia. En 1870 se falló a favor de aquéllos y les fueron devueltos los bienes que reclamaban. Existe una guía Bradshaw dedicada íntegramente a España y Portugal, la  Bradshaw’s illustrated hand-book to Spain and Portugal: a complete guide for travellers in the Peninsula, escrita por Richard E. Charnock y publicada en 1897 por W.J. Adams. Bien, pues en ella aparece otra referencia a la citada colección, de la que dice contener cerca de 1.000 pinturas, entre las que se cuentan obras de “Murillo, Velasquez and Albert Dürer” (en este punto mantiene lo de la anterior edición) si bien explica que se puede visitar “in the Calle Mayor”, sin especificar ningún otro detalle, y que es necesario llamar para solicitar un permiso. 

 Más adelante, la guía Bradshaw entra en detalles sobre las tarifas para alquilar un barco -insistiendo en que es importante verificarlas bien, dado que se puede llegar a pedir hasta diez veces más del precio establecido (es curioso que en las guías de todas las épocas se advierta contra la picaresca a la hora de pedir dinero por un determinado servicio)- o el tiempo que costaba viajar en vapor desde Alicante hasta Marsella -40 horas-. Además, en las estaciones de ferrocarril se podían encontrar mozos de cuerda que se distinguían por portar una chapa de metal en el brazo. Por llevar el equipaje dentro de la estación de ferrocarril recibían dos reales y por llevarlo hasta los hoteles, cinco. A este respecto, se destaca entre los hoteles de Alicante solamente uno, el hotel Fonda del Vapor, “ubicado en el muelle del puerto y con excelentes vistas del puerto (…) Los precios son moderados y resulta muy acogedor”. En la Guía de Alicante también aparece citado dicho establecimiento, dando como dirección Puerta del Muelle, si bien no hace ningún otro comentario al respecto alegando que “es impropio de esta GUÍA prodigar alabanzas á este ó aquel establecimiento (…) puesto que no habiendo anunciado su publicación (…) resultaría poco equitativo y nada justo omitir unos y consignar otros”.

Texto extraído de la guía Bradshaw de 1866

Bradshaw recomienda asimismo la visita al Castillo de Santa Bárbara para lo que aconsejaba al viajero “mandar a un oficial con su tarjeta de visita (la del viajero, se entiende) con los nombres de “amigos” escritos en ella al gobernador, quien garantizará el permiso”. Destaca las vistas del puerto y del mar que ofrece el castillo, si bien “el ascenso es algo laborioso y se requiere el uso de un carruaje”. Finalmente indica la visita al Monumento -erigido entre 1855 y 1857 en honor al que fue gobernador civil de Alicante, Trino González de Quijano, muerto en 1854 a consecuencia de una epidemia de cólera en la que había demostrado un gran sentido del deber y la solidaridad- y a la Fábrica de Tabacos, por el motivo de ser la única industria de importancia en la ciudad. En la Guía de Alicante se citan todos estos hechos, si bien es, obviamente, un texto mucho más completo.

Cigarreras de la Fábrica de Tabacos (1905)

Cigarreras de la Fábrica de Tabacos (1905)

De la Fábrica de Tabacos de Alicante, tercera de España abierta en 1801 tras las de  Sevilla (1620) y Cádiz (1741), la citada guía cuenta que “se halla en la plaza de la Misericordia, en un estenso (sic.) edificio destinado en un principio a palacio episcopal. El obispo de la diócesis D. Francisco Cebrián y Belda cedió parte de él, á fines del siglo último, con destino á Fábrica de Tabacos, y en la actualidad lo ocupa todo dicho establecimiento (…) Es un edificio estenso y sólido por mas que reclama importantes obras, ya proyectadas y en vías de realizarse según hemos oido asegurar (…) El número de operarias varía según las circunstancias, pero es siempre considerable, puesto que no baja de tres á cuatro mil. El 20 de Mayo de 1844 se declaró en esta Fábrica un violento incendio ocasionando desgracias personales y considerables pérdidas de intereses. Posteriormente han ocurrido algunos siniestros de escasa importancia y los alborotos propios en circunstancias dadas, de los establecimientos de esta índole”. Está documentado que en 1884 la Fábrica contaba con 6.000 cigarreras. Uno de los hechos más trágicos de la historia de la ciudad fue la epidemia de cólera-morbo que diezmó la ciudad en 1854 y en la que, como se ha explicado anteriormente, también falleció el gobernador civil. Aún hoy se encuentran cráneos y esqueletos de los muertos por la epidemia en los patios y jardines del recinto de la Fábrica de Tabacos. En 2011 el Ayuntamiento de Alicante restauró tres de las naves que componían el conjunto fabril para abrir el Centro Cultural Las Cigarreras.

Para finalizar este primer post dedicado a la visión que de tierras valencianas daba la guía Bradshaw (el segundo irá dedicado a la ciudad de Valencia), os queremos mostrar el texto tal y como aparece en el original:

Texto de la guía Bradshaw de 1866 dedicado a Alicante

Bibliografía:

Bradshaw’s Continental Railway Guide and General Handbook, Londres (1866).

CERDÀ, MANUEL; GARCÍA BONAFÉ, MARIO (1995): Enciclopedia valenciana de Arqueología Industrial, Alfons el Magnànim, Valencia.

CHARNOCK, RICHARD STEPHEN (1897): Bradshaw’s illustrated hand-book to Spain and Portugal: a complete guide for travellers in the Peninsula, W.J. Adams, Londres.

LANCETA ARAGONÉS, TERESA (2013): Mujeres e industria tabaquera en Alicante, Edicions del Bullent, Picanya. 

ROCA DE TOGORES, JOSÉ ALFONSO (1883): Guía de Alicante: manual del alicantino y del forastero, Sociedad Económica de Amigos del País, Alicante.

¿Com veurien els estrangers la València de la segona meitat del segle xix?, ¿quina imatge transmetria de les nostres terres una guia turística d’eixa època? En un conegut canal de viatges de televisió s’emet un programa en què un presentador viatja amb tren per tot Europa amb la sola ajuda de la guia anglesa Bradshaw —l’exemplar que s’usa en el programa data del 1913, si bé la guia és prou més antiga— i està dirigida a l’incipient turisme anglés de fa cent cinquanta anys. Ací ens hem sentit curiosos i hem volgut saber i mostrar-vos l’extracte dedicat a València i una xicoteta referència a un hotel «molt conegut» d’Alacant.

Les guies Bradshaw fan referència al cartògraf, impressor i publicista anglés George Bradshaw (Pendleton, Anglaterra, 1801- Oslo, Noruega, 1853), conegut per ser el primer a desenvolupar la més longeva i popular sèrie d’horaris combinats de ferrocarril. Cal tindre en compte que a l’Anglaterra del segle xix hi havia un gran nombre de companyies de ferrocarril, cada una d’elles amb trens i horaris distints, que feia difícil orientar-se a l’hora de triar el tren correcte. El 1923 les quatre companyies més grans es van unir en el que es va conéixer fins al 1947 com The Big Four —formada per la Great Western Railway; la London, Midland and Scottish Railway; la London and North Eastern Railway, i la Southern Railway. Este seria posteriorment el nucli de la British Railway, la companyia de trens britànica des del 1948, any en què es van nacionalitzar. A continuació us mostrarem un mapa de les vies fèrries d’Anglaterra del 1851, perquè us feu una idea de la quantitat de companyies i trams que travessava el ferrocarril en eixa època (veure imatge de dalt).

Home d’una gran religiositat, Bradshaw formava part de la comunitat quàquera, la qual cosa es reflectix en les primeres edicions de la guia, en la qual no apareixen els mesos de l’any del calendari oficial, basat en les deïtats romanes i considerat com a pagà, sinó que gener és el «mes primer», febrer el «mes segon», etc. I el mateix succeïx amb els dies de la setmana, que comencen amb el diumenge o «dia primer», dilluns o «dia segon» i així successivament. Embolicador ¿no? Doncs, no degueren de pensar el mateix els seus contemporanis, ja que tant per als anglesos victorians com per als eduardians, Bradshaw era sinònim d’horari de trens, i de fet s’anomenaven també «bradshaw». Si el 1841 la guia constava de tan sols huit pàgines, el 1845 ja en tenia trenta-dues i el 1898, nou-centes quaranta-sis, que incloïen mapes, il·lustracions i descripcions dels fets principals, com també d’edificis històrics de les diferents ciutats que travessava el ferrocarril.

En este sentit, el 1847 va aparéixer la primera Bradshaw’s Continental Railway Guide (Guia Bradshaw del Ferrocarril Continental), en la qual oferien els horaris de la xarxa de trens de l’Europa continental. Va arribar a tindre unes mil pàgines, que incloïen els horaris esmentats, però també directoris d’hotels i una guia turística amb el més destacat per a visitar. La publicació es va veure interrompuda el 1914, amb l’esclat de la Primera Guerra Mundial i va ressorgir en l’etapa d’entreguerres, si bé va desaparéixer definitivament el 1939. El número del 1913 es va reeditar l’any 2012.

Ens va semblar molt interessant consultar la guia i veure com descrivia les ciutats valencianes en el seu apartat dedicat a Espanya. I el resultat és prou curiós, com s’explica a continuació. La guia Bradshaw que s’ha pres com a referència és l’edició del 1866 i en ella hi ha dues parts interessants: una, dedicada a la ciutat d’Alacant, i una altra a la de València. Tractarem de fer un resum de cada un dels textos, si bé afegirem les imatges de la guia, amb la qual cosa es podrà llegir directament (com és natural, està escrita en anglés). Alacant comptava, en aquell moment, «amb una població de vint-i-set mil habitants i era una ciutat portuària important amb comunicació directa per tren amb Madrid, de qui era el port, i per mitjà de vapors amb Marsella». La importància d’Alacant era gran, ja que va ser la primera ciutat del litoral unida a l’altiplà per ferrocarril, la qual cosa li va permetre convertir-se en un centre d’importació, exportació i distribució rellevant, al mateix temps que estretia els llaços comercials amb altres ciutats de l’interior peninsular. Ja el 1778 el seu port havia rebut autorització per a embarcar mercaderies a les colònies americanes i tenia una llarga tradició d’intercanvi comercial amb altres ports del Mediterrani i del Nord d’Europa. A més, l’elecció com a capital provincial el 1833 referma encara més este fet. Bradshaw destacava també que era «una ciutat ben construïda, amb bons mercats, bones sales de lectura i un dinàmic comerç de vi, ametles, raïm passa i estoretes».

Quant a la part monumental, destaca dues esglésies: Sant Nicolau de Bari i Santa Maria, la primera per la riquesa de la seua decoració. A més, a Sant Nicolau valia la pena visitar la col·lecció de Medalles i Pintures del marqués d’Algorfa, entre les quals figuraven obres de Velázquez, Murillo o Durero. Eixes obres apareixen citades en la Guía de Alicante: manual del alacantino y del forastero, escrita el 1883 per José Alfonso Roca de Togores. En ella explicava que l’església, a la mort del marqués, va tindre un pleit amb els seus hereus, els quals van reclamar la devolució dels «objectes» i de la gran biblioteca que este també havia cedit a l’església. El 1870 es va fallar a favor d’aquells i els van ser tornats els béns que reclamaven.

Més avant, la guia Bradshaw entra en detall sobre les tarifes per a llogar un vaixell —insistint en el fet que és important verificar-les bé, atés que es pot arribar a demanar fins a deu vegades més del preu establit (és curiós que les guies de totes les èpoques advertisquen contra la picaresca a l’hora de demanar diners per un determinat servici)— o el temps que costava viatjar en vapor des d’Alacant fins a Marsella —quaranta hores—. A més, en les estacions de ferrocarril es podien trobar mossos de corda que es distingien per dur una xapa de metall en el braç. Pel fet de portar l’equipatge dins de l’estació de ferrocarril rebien dos reals i per portar-lo fins als hotels en rebien cinc. A este respecte, entre els hotels d’Alacant només en destaca un, l’hotel Fonda del Vapor, «ubicat en el moll del port i amb unes vistes excel·lents del port (…) Els preus són moderats i resulta molt acollidor». En la Guia d’Alacant també apareix esmentat este establiment, i com a adreça dóna Porta del Moll, si bé no fa cap altre comentari respecte d’això, tot al·legant que «es impropio de esta Guía prodigar alabanzas á este ó aquel establecimiento (…) puesto que no habiendo anunciado su publicación (…) resultaría poco equitativo y nada justo omitir unos y consignar otros».

Bradshaw recomana també la visita al Castell de Santa Bàrbara, per a la qual aconsellava al viatger «manar un oficial amb la seua targeta de visita (la del viatger, s’entén) amb els noms d’«amics» escrits en ella al governador, qui garantirà el permís». Destaca les vistes del port i del mar que oferix el castell, si bé «l’ascens és un poc laboriós i es requerix l’ús d’un carruatge». Finalment indica la visita del Monument —erigit entre 1855 i 1857 en honor del que va ser governador civil d’Alacant, Trino González de Quijano, mort el 1854 a conseqüència d’una epidèmia de còlera en què havia demostrat un gran sentit del deure i la solidaritat— i de la Fàbrica de Tabacs, pel motiu de ser l’única indústria d’importància a la ciutat. En la Guia d’Alacant se citen tots estos fets, si bé és, òbviament, un text molt més complet.

De la Fàbrica de Tabacs d’Alacant, tercera d’Espanya, oberta el 1801 després de les de Sevilla (1620) i Cadis (1741), la guia esmentada conta que «se halla en la plaza de la Misericordia, en un estenso (sic.) edificio destinado en un principio a palacio episcopal. El obispo de la diócesis D. Francisco Cebrián y Belda cedió parte de él, á fines del siglo último, con destino á Fábrica de Tabacos, y en la actualidad lo ocupa todo dicho establecimiento (…) Es un edificio estenso y sólido por mas que reclama importantes obras, ya proyectadas y en vías de realizarse según hemos oido asegurar (…) El número de operarias varía según las circunstancias, pero es siempre considerable, puesto que no baja de tres á cuatro mil. El 20 de Mayo de 1844 se declaró en esta Fábrica un violento incendio ocasionando desgracias personales y considerables pérdidas de intereses. Posteriormente han ocurrido algunos siniestros de escasa importancia y los alborotos propios en circunstancias dadas, de los establecimientos de esta índole». Està documentat que el  1884 la Fàbrica comptava amb sis mil cigarrerres. Un dels fets més tràgics de la història de la ciutat va ser l’epidèmia de còlera-morbo, que va delmar la ciutat el 1854 i en la qual, com s’ha explicat anteriorment, també va morir el governador civil. Encara hui es troben cranis i esquelets dels morts per l’epidèmia en els patis i els jardins del recinte de la Fàbrica de Tabacs. El 2011, l’Ajuntament d’Alacant va restaurar tres de les naus que componien el conjunt fabril per a obrir el Centre Cultural Les Cigarreres.

Per a finalitzar este primer post dedicat a la visió que de terres valencianes donava la guia Bradshaw (el segon anirà dedicat a la ciutat de València), us volem mostrar el text tal com apareix en l’original (veure la imatge de dalt).

What would foreigners think of Valencia in the second half of the 19th century, what image would a tourist guide of that time transmit of our land? There is a programme on a well-known TV travel channel in which the presenter travels by train all over Europe with the only aid of the English Bradshaw Guide.  The copy used in the programme dates back to 1913, although the guide itself is quite a lot older, and its target was the budding English tourism of 150 years ago. In this regard, we were curious to find out about it and show you the extract related to Valencia and a small reference to a “very well-known” hotel in Alicante.

The name Bradshaw makes reference to the English cartographer, printer and publisher, George Bradshaw (Pendleton, England 1801- Oslo, Norway 1853), best known for being the first person to develop the most successful and longest published series of combined railway timetables. One thing to be taken into account is that in 19th-century England there were a large number of railway companies, each one of them with their different timetables and trains, all of which made it difficult to choose the right train. In 1923, the four largest companies merged to form what was known until 1947 as The Big Four -comprised of the Great Western Railway; the London, Midland and Scottish Railway; the London and North Eastern Railway and the Southern Railway-. This would later be the core of British Railway, the British train company since 1948, the year when they were nationalised. Below, we include a map of the railway lines in England in 1851, to give you an idea of the amount of companies and stretches covered by the railway at that time (see above).

An extremely religious man, Bradshaw formed part of the Quaker community, which is reflected in the first versions of the guide where the months of the year of the official calendar, based on Roman deities and considered as pagan, do not appear. Thus, January appears as the “first month”, February, the “second month”, etc., and the same occurs with the days of the week, which begin with Sunday, or “first day”, Monday or “second day” and so on and so forth. Complicated, isn’t it? But his peers must not have thought the same thing, as for both Victorian and Edwardian English people, Bradshaw was the synonym of train timetables, and in fact that was what they were called, “Bradshaws”. In 1841, the guide only had eight pages, but by in 1845 it already had 32 and in 1898, 946, including maps, illustrations and descriptions of the main events as well as of the historical buildings in the different cities that the railway passed through.

In this sense, in 1847, the first Bradshaw’s Continental Railway Guide appeared, offering timetables of the train network in continental Europe. At one point, it had about 1000 pages that not only included the aforementioned timetables, but also hotel directories and a tourist guide that included the most important places to visit. Its publication was interrupted in 1914 when the First World War broke out, and it re-emerged between the two wars, although it finally disappeared in 1939. The 1913 number was republished in 2012.

We thought it was very interesting to consult the guide and see how he described the cities of Valencia in the section dedicated to Spain. And the result is quite curious, as explained below. The Bradshaw guide taken as reference is the 1866 version and it includes two parts of interest: one dedicated to the city of Alicante and another to the city of Valencia. We are going to try to sum up each one of the two texts, although we will add the images from the guide, so it can be read directly (of course, it is written in English). Alicante, he said, at that moment in time, had a “population of 27,000 inhabitants and it was an important port city with direct connection by train to Madrid, acting as its port, and by steam boat to Marseille”. The importance of Alicante was great, as it was the first city on the coast connected to the plateau by railway, thus enabling it to become a relevant centre for import, export and distribution, at the same time as it forged closer commercial bonds with other cities of the hinterland. In 1778, its port had already received authorisation to embark goods sent to the American colonies, and it had a long tradition of commercial exchange with other Mediterranean and Northern European ports. Furthermore, its election as provincial capital in 1833 consolidates this fact even more. Bradshaw highlighted, too, that it was “a well constructed city with good markets, good reading rooms and a dynamic wine, almond, raisin and matting trade.”

With respect to its monuments, he highlights two churches: San Nicolas de Bari and Santa Maria, the former due to its rich decoration. Furthermore it was worthwhile visiting the collection of Medals and Paintings of the Marquis of Algorfa at San Nicolas, which included works by Velasquez, Murillo or Dürer. These works are mentioned in the Alicante Guide: handbook for the people of Alicante and for foreigners, written in 1883 by José Alfonso Roca de Togores. In this guide, it explained that the church, on the death of the Marquis, had a dispute with the heirs, who demanded the return of the “objects” and of the great library that he had also granted to the church. In 1870, the decision was taken in favour of the latter and the goods that they claimed were returned to them. There is a Bradshaw guide dedicated entirely to Spain and Portugal, the Bradshaw’s illustrated hand-book to Spain and Portugal: a complete guide for travellers in the Peninsula, written by Richard E. Charnock and published in 1897 by W.J. Adams. In this guide, another reference is made to this collection, which is quoted to contain about 1000 paintings, including works by “Murillo, Velasquez and Albert Dürer” (with respect to this point, it coincides with the previous edition) although he explains that it can be visited “in the Calle Mayor”, not specifying any other details, and that it is necessary to call to ask for permission. 

Later on, the Bradshaw enters into detail about the rates to rent a boat -insisting that it is important to examine them thoroughly, as sometimes the prices requested may be 10 times more than the established price (it is curious that in the guides of all periods, a warning is given about the subterfuge when asking for money for a certain service) – or the time that it takes to travel in steam boat from Alicante to Marseille -40 hours-. Furthermore, in the railway stations, porters could be found who were recognised because they wore a metal badge on their arms. For carrying luggage inside the railway station they received two “reales” and for taking it to the hotels, five. In this regard, only one of the Alicante hotels is highlighted, the Fonda del Vapor hotel, “located in the port quay and with excellent views of the port “…” The prices are moderate and it is very cosy”. This establishment also appears in the Alicante Guide, giving the address as Puerta del Muelle, although no other comment is made in this regard, alleging that “it is unacceptable for this GUIDE to praise this or that establishment (…) as, not having announced its publication (…) it would not be fair to omit some and mention others “.

Bradshaw also recommends visiting the castle of Santa Barbara, advising travellers to “send an officer with their visiting card (the traveller’s, it is understood) with the names of “friends” written on it to the governor, who will guarantee the permission”. He highlights the views of the port and of the sea offered by the castle, although the “ascent is quite arduous and requires the use of a carriage”. Finally he indicates the visit to the Monument -erected between 1855 and 1857 in honour of the person who was, at that time, the civil governor of Alicante, Trino Gonzalez de Quijano, and who died in 1854 as a result of a cholera epidemic during which he had shown a considerable sense of duty and solidarity – and to the Tobacco factory, as it was the only important industry in the city. All of these facts are mentioned in the Alicante Guide, although it is obviously a much more complete text.

Of the Tobacco Factory in Alicante, the third in Spain and opened in 1801 following the factories of Seville (1620) and Cadiz (1741), the aforementioned guide tells that “it is located in the square of the Misericordia, in a large building, which was originally the Bishop’s Palace.  The Bishop of the diocese, Francisco Cebrian y Belda granted part of it, at the end of the last century, to the Tobacco Factory, and at the present time it is occupied entirely by this establishment (…) It is a large, solid building, even though it demands important construction work, which have already been planned and are about to be carried out, as we have heard mentioned (…). The number of workers varies depending on the circumstances, but it is quite considerable, because the number does not drop below three or four thousand. On 20 May 1844 a violent fire broke out in this Factory, causing human casualties and considerable losses of assets. Some other incidents of less importance have occurred later on, as well as the typical disturbances in certain circumstances, of establishments of this type”. It is documented that in 1884, the Factory employed 6000 cigar makers.  One of the most tragic events in the city’s history was the cholera epidemic that decimated the city in 1854, when, as explained above, the civil governor died. Even today, skulls and skeletons of those who died during the epidemic can be found in the courtyards and gardens of the Tobacco Factory premises. In 2011, the Alicante City Council restored three of the buildings that comprised the factory ensemble to open the Las Cigarreras Cultural Centre.

To end this first post dedicated to the perspective given by the Bradshaw guide of the lands of Valencia (the second will be dedicated to the city of Valencia), we show you the text as it appears in the original (see above).

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